Europa decide vender coches de combustión más allá de 2035
Los fabricantes podrían seguir vendiendo vehículos con motor de combustión más allá de esa fecha bajo ciertas condiciones

La industria del automóvil en Europa se encuentra en un momento de enorme transformación. Durante los últimos años, la Unión Europea (UE) ha impulsado una ambiciosa estrategia para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, reducir la contaminación urbana y liderar la transición hacia la movilidad eléctrica. En este contexto, uno de los hitos más importantes fue la aprobación de una normativa que, originalmente, prohibía la venta de coches nuevos con motores de combustión interna —ya sea gasolina o diésel— a partir de 2035. Sin embargo, en los últimos meses se ha producido una revisión significativa de esa política, y los fabricantes podrían seguir vendiendo vehículos con motor de combustión más allá de esa fecha bajo ciertas condiciones.

De una prohibición total a un objetivo de reducción de emisiones
La normativa original, adoptada por el Parlamento Europeo en 2023, planteaba que todos los vehículos nuevos vendidos en la UE a partir de 2035 deberían tener emisiones de CO₂ equivalentes a cero, lo que implicaba que únicamente coches eléctricos puros y otras tecnologías sin emisiones de escape podrían comercializarse.
Sin embargo, presiones políticas e industriales, junto con una evaluación más realista de las dinámicas del mercado, han llevado a Bruselas a modificar esa meta estricta. En lugar de prohibir al 100% los motores tradicionales, la Comisión Europea ha propuesto un nuevo objetivo que exige una reducción promedio del 90% de las emisiones de CO₂ de los autos nuevos para 2035, frente al año base 2021.
Los motivos que han llevado a la Unión Europea a dar marcha atrás a este plan tan ambicioso como irreal en la práctica han sido varios:
- Infraestructura y realidades económicas: a pesar de los esfuerzos, la infraestructura de carga en muchos países europeos todavía está lejos de ser universal. La expansión de puntos de recarga, aunque creciente, requiere inversiones masivas a lo largo y ancho del continente, especialmente fuera de las grandes ciudades. Esto limita la comodidad del usuario y socava la confianza de algunos compradores potenciales. Paralelamente, los coches eléctricos e híbridos siguen costando más que sus homólogos de combustión pura y esto también desalienta a una parte significativa de los consumidores, sobre todo en segmentos de menor poder adquisitivo. A esto se une que no todo el mundo dispone de una plaza de garaje en el interior de su casa que le permita instalar un punto de recarga, por lo que disponer de puntos de recarga en las calle se hace primordial.
- Presiones de la industria automovilística: los fabricantes europeos han expresado de forma continuada que la transición hacia una electrificación total en un plazo tan corto es extremadamente desafiante. La Asociación de Constructores Europeos de Automóviles (ACEA) ha señalado que los objetivos iniciales eran “rígidos” y basados en supuestos que no reflejan la complejidad real del mercado, la competitividad global y las capacidades industriales actuales.
- Competencia global y retos industriales: Europa no compite solo dentro de sus fronteras, China, por ejemplo, ha impulsado fuertemente su industria de vehículos eléctricos, logrando cuotas de mercado récords y adoptando políticas de apoyo robustas. En el tercer trimestre de 2025, los vehículos eléctricos representaron
el 34% del mercado chino, impulsados por subsidios y competitividad de precios. Los fabricantes europeos, enfrentados a
altos costos de producción, mayores precios finales y presión competitiva externa, han repetido que la prohibición total podría acelerar la deslocalización industrial y pérdida de empleos.

El contexto de los coches eléctricos en Europa hoy
A pesar de los retos, los coches eléctricos continúan ganando terreno en el Viejo Continente. Las cifras recientes reflejan una tendencia al alza:
- A nivel europeo, los vehículos eléctricos de batería alcanzaron más de
2 millones de nuevas matriculaciones en 2025, con una cuota de mercado cercana al
18–19% de las ventas totales.
- Combinando eléctricos con híbridos enchufables, la cuota electrificada supera el
24% de las ventas de coches nuevos, lo que indica un crecimiento considerable desde años anteriores y una clara dirección hacia la electrificación.
Este crecimiento no es uniforme: países como Noruega han superado ampliamente los promedios europeos, con más del 95% de las nuevas matriculaciones siendo vehículos eléctricos, mientras que varios Estados miembros todavía están por detrás del promedio continental.
La decisión de repensar la política sobre la venta de coches de combustión más allá de 2035 refleja una Europa en tensión entre ambición climática y realidades sociales, económicas, tecnológicas e industriales. Aunque el objetivo de llegar a una flota cero emisiones sigue en el horizonte, los próximos años serán cruciales para equilibrar la urgencia ecológica con la competitividad global de la industria y la accesibilidad para los consumidores.
La transición hacia coches eléctricos está en marcha —con crecimiento sostenido de matriculaciones y expansión de modelos— pero la velocidad y forma en que se produzca dependerá tanto de las políticas públicas como de la evolución tecnológica y de mercado en toda Europa.
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