Las camisetas del Mundial: cien años de negocio
Adidas, Nike, Puma... y una marca valenciana: la batalla de las equipaciones en el Mundial 2026

Cuando Uruguay y Argentina se enfrentaron en la final del primer Mundial de la historia, en 1930, los futbolistas llevaban camisetas de lana pesada, con cuello abotonado y mangas largas. No había marcas estampadas, ni patrocinadores, ni tecnología textil: solo tela, color y escudo. Nadie imaginaba entonces que aquella prenda tan básica se convertiría, décadas después, en uno de los objetos más codiciados del mercado global del deporte.
La evolución ha sido radical. En los años cincuenta y sesenta llegó el nailon, más ligero y resistente. En los setenta y ochenta, las marcas comenzaron a estampar sus logos con claridad: Adidas equipó a Alemania, Argentina y Países Bajos; Nike empezaba a despuntar en Estados Unidos. En los noventa, los diseños se volvieron más atrevidos —quién no recuerda la polémica camiseta naranja de Países Bajos de 1994—, y las equipaciones dejaron de ser solo ropa para convertirse en objetos de deseo. Hoy, con materiales de alta tecnología, estampados inspirados en la cultura local y ediciones limitadas que se agotan en horas, la camiseta de fútbol vive su momento de mayor esplendor comercial y cultural.

El mapa de marcas del Mundial 2026: tres gigantes y algunas sorpresas
El Mundial 2026, el primero con 48 selecciones participantes, ofrece una radiografía muy clara de quién domina el negocio de la indumentaria deportiva. Adidas, Nike y Puma dominan el torneo suministrando camisetas a más del 75% de los equipos participantes. Adidas lidera con 14 selecciones, seguida de Nike con 12 y Puma con 11.
El reparto no es aleatorio. Adidas, fundada en Alemania en 1949, viste a Argentina, España, Alemania, Bélgica, Japón, México y Colombia, entre otras. Nike, la firma estadounidense, lleva los colores de Brasil, Francia, Inglaterra, Estados Unidos y Países Bajos. Puma, también alemana, tiene en Portugal, Marruecos, Senegal y Suiza sus grandes bazas. Las tres marcas vestirán a 37 de las 48 selecciones participantes, lo que representa el 77% de los equipos clasificados.
Más allá del oligopolio de las tres grandes, el Mundial 2026 es también el más diverso en cuanto a fabricantes. En comparación con 2022, los proveedores más pequeños tienen mayor presencia en 2026, tanto en términos relativos —un 23% frente al 18% anterior— como en cifras absolutas, con 11 equipos frente a los 6 de Catar.

Kelme: la marca española que vuelve al escaparate mundial
En ese grupo de marcas más pequeñas hay un nombre español que merece atención. Kelme ha vuelto por todo lo alto: en los dos Mundiales anteriores la marca española no vistió a nadie, pero ahora tiene a Jordania y Bosnia y Herzegovina.
Para una empresa valenciana fundada en 1977 y con fuerte tradición en el fútbol español, aparecer en el escenario más grande del mundo supone una oportunidad de visibilidad global difícil de valorar en términos publicitarios convencionales. La propia marca lo califica como una noticia histórica que impulsa el crecimiento internacional de Kelme en el fútbol de selecciones.

Las camisetas más vendidas: el efecto estrella manda
Más allá de qué marca viste a cada selección, la batalla paralela es la de las ventas. Y aquí el análisis arroja datos que van más allá del rendimiento deportivo. Según un informe elaborado por Euromericas Sport Marketing, las selecciones de Argentina, España, Brasil, Inglaterra, Francia y México encabezan el ranking mundial de camisetas vendidas.
El caso de Argentina es el más llamativo. El inminente último baile de Lionel Messi con la selección ha ocasionado que la camiseta albiceleste sea la más comercializada del Mundial 2026, superando a las de España, Brasil e Inglaterra. La nostalgia, combinada con el prestigio de campeón vigente, es una máquina de generar demanda.
España ocupa el segundo puesto en ventas, impulsada por una generación de jugadores que ha devuelto a la selección al primer plano mundial y por un diseño de segunda equipación que ha roto moldes. La segunda equipación española rompió récords porque no es una camiseta más: es una pieza de diseño que la gente quiere usar incluso sin ver el partido. Un detalle que dice mucho sobre cómo ha cambiado la relación entre el fútbol y la moda.
Solo en camisetas de selecciones se prevé una facturación cercana a los 2.800 millones de euros en este Mundial, lo que lo perfila como el evento futbolístico con mayor impacto comercial de la historia. Y con 48 selecciones en juego, el escaparate nunca había sido tan grande.
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