El prefijo 400: así podrás reconocer las llamadas comerciales
Las empresas que quieran venderte algo por teléfono tendrán que identificarse antes de que descuelgues

Quien tenga la costumbre de contestar a números desconocidos con un «¿dígame?» cargado de resignación puede respirar un poco. Desde el 17 de octubre de 2026, si una empresa llama a clientes o potenciales clientes para venderles algo, la llamada tiene que salir de un número de nueve dígitos que empiece por 400. El objetivo es sencillo: que sepas desde el primer tono qué hay al otro lado.

De dónde viene la medida
El cambio nace de la Ley de Servicios de Atención a la Clientela, que obligaba a establecer un prefijo para las llamadas comerciales, de modo que las operadoras pudieran bloquear las no consentidas. Su desarrollo llegó con una resolución publicada en el BOE el 16 de abril, que dio a los operadores un plazo de seis meses, hasta el 17 de octubre, para que el rango estuviera plenamente operativo.
La principal novedad es la transparencia. Si el teléfono muestra un 400, sabrás que se trata de una llamada comercial y podrás decidir si la atiendes. Además, los operadores deberán bloquear las llamadas comerciales que no se realicen desde esa numeración.
Hay otros detalles útiles:
- Son números unidireccionales. Solo permiten realizar llamadas, no recibirlas, así que devolver la llamada no funcionará. Movistar, por ejemplo, ya ha avisado a sus clientes de que sus llamadas saldrán del 400 00 1004 y de que, para contactar con ellos, seguirá valiendo el 1004 de siempre.
- Puedes desconectarte. La resolución permite a los operadores ofrecer a sus clientes, previa solicitud, la desconexión de las llamadas comerciales del 400.
- El consentimiento sigue siendo obligatorio. Tener un 400 no da carta blanca: las empresas deben seguir contando con el consentimiento previo del destinatario.

Las dudas que quedan
Conviene no cantar victoria. Algunos medios ya advierten de que la medida no aplica si el call center está ubicado en el extranjero, y es previsible que quienes ya operan al margen de la norma no cambien de hábitos por decreto. Las llamadas fraudulentas, que por definición no cumplen la ley, seguirán intentando colarse desde móviles y fijos convencionales.
De ahí que la regla práctica sea clara: si alguien te llama para ofrecerte un servicio, o se presenta en nombre de una compañía, y el número no empieza por 400, desconfía.
Desde la óptica de la experiencia de cliente, el prefijo 400 es un arma de doble filo. Por un lado, obliga a las empresas a dar la cara, y quien haga las cosas bien (consentimiento, horarios razonables, mensaje relevante) puede ganar credibilidad. Por otro, aumenta el riesgo del rechazo automático: si el cliente asocia el 400 con «publicidad», muchos ni siquiera contestarán.
La lección para las marcas es evidente: la llamada en frío pierde terreno y el contacto basado en permiso, relevancia y valor real gana peso. El prefijo no arregla la mala experiencia de las llamadas comerciales, pero deja sin excusas a quienes la provocan.
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